“Me interesa el recorrido, pero ese que genera sensaciones,
que hace vibrar, que encierra para luego dejar
ver, ese que despierta los sentidos y hace que el espíritu
se emocione; es en ese recorrido donde se garantiza que
el habitante redescubra, reinterprete y se enamore de
la obra”.
David Ramirez




















Descripción
Al llegar al predio, la casa no se presenta de inmediato;
hay que buscarla abajo con la mirada, en
parte porque el paisaje distrae y en parte porque sigue
estando abrazada por la montaña, es como si quisiera
mirar sin ser vista.
En primera instancia se reconoce desde afuera una
volumetría ortogonal. Cuenta con una proporción
moderada y una fachada tranquila. Casi toda la piel enchapada
con piezas prefabricadas de cemento, similares
a la pizarra negra; densidad que se ve equilibrada por los
grandes ventanales y cierto juego de formas, recortando
cubos, superponiendo volúmenes que le aportan levedad.
La casa en el interior es sosegada, con materiales
comunes como madera, piedra, cemento a la vista.
Amoblada con algunas piezas clásicas como la silla
Barcelona,3 la silla Eames Longue,4 o el sillón largo LC4,5
con las que hace honor a la herencia de arquitectos
representativos de la arquitectura moderna, como Mies
van der Rohe y Le Corbusier.
La imagen exterior tuvo su momento en el proyecto,
pero no lo era todo; fue más bien el resultado del
adentro, de los espacios y recorridos hechos para las
actividades humanas, así como también los materiales
y recubrimientos con los que se hicieron, elaborando
en conjunto la volumetría general. Ramírez opina que
“la estética puede vivir sola, pero es mejor cuando es
un medio para algo [...] o es la consecuencia de una
función”. La casa se va desenvolviendo como una
historia de la cotidianidad de su autor y habitante, y
está pensada como tal.
En definitiva, este no es un proyecto meramente
formal, es un ejemplo de conciencia interior, más
sensible e interdependiente con el habitante de esta
casa y sus particularidades. Al mismo tiempo contiene
eventos que recuerdan la importancia de concebir el
espacio en tres dimensiones y desde adentro. Con frecuencia,
la arquitectura es bella en sí misma por como
se ve, o a veces, solamente porque funciona, pero es aún
más hermosa cuando se inspira en su propio habitante
y evoluciona con él. Quizás porque la arquitectura
interior es más que decoración, más que superficie,
más que amueblamiento.
Arquitecto: http://davidramirezarquitectos.com/
Fotógrafo: http://camiloduque.co/
Medellin, Colombia