Siempre he echado en falta que en las escuelas primarias se enseñara a los niños algunas pautas básicas de apreciación de la arquitectura. No creo que sea posible hacerlo mejor que con otras artes, pero eso es una falencia natural del siempre obsoleto sistema masivo de educación. Sin embargo, podría sembrar la noción de que la arquitectura persigue objetivos más ambiciosos y más sublimes que construir.
En algunos colegios primarios (me consta sólo de uno, pero no es el único), mucho se ha avanzado en este sentido. Las imágenes muestran algunas páginas del cuaderno de un alumno de segundo curso de un colegio público de Euskadi, el CEP San Martín LHI, en Vitoria-Gasteiz. Las características más llamativas son: la mención de la función del arquitecto (esto no es poco cuando en los periódicos normalmente se atribuye la autoría de las obras al alcalde), y un ejercicio para la interpretación de una planta (habilidad que muy pocas personas logran desarrollar).
Julia Gracia Solís edita, entre otras cosas, el blog Cuadrado Rojo.