La casa está organizada en tres bloques muy independientes entre sí; al punto que parecen ser tres apartamentos, y de hecho podrían serlo. Aunque la parcela es una esquina, el planteo funcional es propio de un terreno entre medianeras.
El proyecto intenta desarrollar un prototipo de sistema constructivo alternativo explorando materiales y métodos de construcción económicos basados en la reutilización de paneles de fibra de vidrio dados de baja en trabajos de otras obras. Estos paneles fueron transformados en un sistema modulado flexible, para una configuración espacial a la necesidad de cada usuario, pensado para cubrir las necesidades de vivienda en familias de escasos recursos y también para casos de emergencia frente a catástrofes o situaciones de otro tipo en México.
El arquitecto canadiense Todd Saunders ha logrado combinar materiales de construcción tradicionales de origen local, como el revestimiento de madera, con un toque modernista que asegura a la nueva construcción distinguirse del resto de las casas. Desde el exterior, la Villa G es un ejercicio elegante de masa escultural. La casa distingue por las extensiones de cristal en la primera planta, que ofrecen magníficas vistas a través de las dunas.
No se trata de un barco con un exquisito y amplio interior sino de una plataforma sobre la que se erige toda una edificación. Hace un tiempo crearon el prototipo y vista la viabilidad del proyecto se dedicaron a llevarlo adelante. El resultado: una casa amplia, bonita, cerca de la ciudad y perfectamente anclada.